La espera ha terminado. El Mundial 2026 ha dado inicio con una jornada inaugural que no defraudó, entregando emociones a raudales y dejando claro que esta edición será una de las más impredecibles. Desde el pitazo inicial en el Estadio Azteca, la pasión del fútbol se apoderó del continente americano y del mundo entero.
El partido inaugural entre México y Polonia fue un verdadero choque de estilos. La selección anfitriona, impulsada por el fervor de su público, mostró una intensidad arrolladora desde el primer minuto. El planteamiento táctico de Jaime Lozano, basado en una presión alta y asfixiante, desarticuló el mediocampo polaco, que no encontró la manera de conectar con Robert Lewandowski. "Sabíamos que teníamos que salir a comernos la cancha, a demostrar que en casa somos fuertes", declaró Edson Álvarez, motor del mediocampo mexicano, tras la victoria por 2-0. "Este es solo el primer paso, pero es un mensaje claro para todos".
La sorpresa de la jornada llegó desde el Grupo F, donde Canadá se impuso por la mínima a una deslucida Bélgica. El gol tempranero de Alphonso Davies, a los 11 segundos de juego, no solo rompió el récord del gol más rápido en la historia de los Mundiales, sino que también inyectó una dosis de confianza a los norteamericanos. Bélgica, con sus estrellas envejeciendo, pareció carecer de la chispa y la creatividad que la caracterizó en ediciones anteriores. Roberto Martínez, técnico belga, admitió: "No estuvimos a la altura. Canadá nos superó en intensidad y deseo. Tenemos mucho que analizar y corregir".
Para el público ecuatoriano, la expectativa crece con cada partido. Aunque La Tri aún no ha debutado, el nivel mostrado por otras selecciones de CONMEBOL, como la sólida victoria de Argentina sobre Arabia Saudita (3-0), genera optimismo y a la vez la presión de estar a la altura. El debut de Ecuador será crucial, y la afición ya palpita ese momento con la esperanza de ver a su selección brillar en la máxima cita del fútbol.